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“Yo Soy Tu Síntoma” Por Seferino Alvarez Ramos

Hola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No, verdad?.

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mí, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: “Cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo??

Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad”.

Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.

Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.

Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: “por qué apareció este síntoma en mi vida”, “qué querrá decirme”? ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?,

¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que, por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.

¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?

Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita.

Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia, como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas:

“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.

“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.

“Siempre yo con mi migraña”.

Me presumes, como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!”.

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.

Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atentamente,

El síntoma.

 

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MENOPAUSIA Por Reyna Amaya

Primera parte (54 años)

Desde hace algunos años, uno de los propósitos más importantes de mi vida es, precisamente, aprender a vivir mejor, investigar, observar y aplicar. mi principal objeto de estudio y conejillo de indias soy yo, todo esto, para empezar a hablar de la menopausia y el delicado asunto de la edad… que para algunas mujeres (y hombres), es algo complejo.

En fin, hablo de este tema desde mi muy particular punto de vista y experiencia personal; de ninguna manera pienso que estén equivocados todos los estudios e investigaciones realizados a nivel mundial.

A mí al igual que a muchas otras mujeres, desde hace un par de años me empezó a ocupar el tema de la disminución en la producción de estrógenos, el climaterio y su repercusión en la calidad de la piel, los cambios de estado de ánimo, la falta de deseo sexual, la osteoporosis, etc., etc….  así que empecé a investigar un poco acerca del tema y a preguntarle a algunos médicos si valía la pena que me realizara un perfil hormonal. Finalmente, no me hice el perfil hormonal, dejé de preocuparme y empecé a ocuparme de “programar” mi etapa de climaterio y menopausia.

Como antecedente, quiero decirles que me siento física-emocional y espiritualmente mejor que a los 20 años, con más energía y resistencia que nunca antes, por lo que tomé la decisión de brincarme los síntomas supuestamente inherentes a la menopausia,  y simplemente dejar de tener menstruaciones, lo cual me indicará que ya pasé a la siguiente etapa y que es el momento de continuar sembrando salud para seguir cosechando salud y bienestar, así de simple.

Pienso que de pronto la edad es una justificación (de algunas personas) para descuidarse y argumentar que con los años ya nada es igual, que el deterioro es inexorable, que se pierde la memoria, la flexibilidad, que es imposible mantenerse en un peso respetable, en resumen, que empieza la edad de los “nunca” (esto del “nunca” es algo que existió y existirá siempre, antes de la primera vez que suceda algo) y  que los achaques se vuelven la constante en esta etapa de la vida…y más…  en mi caso particular (y por mi conveniencia personal) considero que no necesariamente tiene que ocurrir todo esto, y si, la edad física es un hecho absolutamente real, sin embargo, se puede ser muy viejo a los 20 o 30 años y muy joven a los 54, eso depende de cada una y cada uno.

Para mí, la fuente de la eterna juventud es el amor absoluto a la vida, el saber que la felicidad no tiene nada que ver con lo que se toca, que podemos estar contentos o tristes, enojados o ilusionados, etc.  y todo eso son estados de ánimo.  Una vez más, desde un punto de vista muy personal, estoy convencida de que la felicidad tiene que ver con la armonía interna y con el universo,  con la certeza de que todo lo que sucede siempre es lo mejor que puede suceder y nosotros somos los absolutos responsables de lo que “pasa”, acontece o sucede (como diría Adela Micha) en nuestras vidas y,  precisamente, ahí se encuentra el poder real.

Segunda parte (58 años)

Hoy, después de 4 años de haber comenzado a escribir este artículo y para dar fe de que así es, escribo esta segunda parte que contiene el desenlace de mi punto de vista y además decido compartir mi experiencia contigo.

Bueno, pues resulta que…un buen día, dejé de reglar y decidí ir de nuevo al ginecólogo (por cierto, un excelente médico, que me ha acompañado a lo largo de muchos años, de forma esporádica,  y que si a alguna de ustedes le interesa su nombre y teléfono, con mucho gusto se lo puedo proporcionar), en fin, aquí lo importante es que efectivamente no tuve síntomas de climaterio ni menopausia y por lo tanto, en ningún momento fue necesario tomar hormonas, simplemente dejé de reglar, fui al famoso doc, me hice un perfil hormonal y…..si! ya había trascendido esa etapa, gloriosa y saludable, tal y como yo elegí que fuera, sigo siendo la misma talla de ropa que hace 25 años, tengo una excelente memoria, me siento llena de energía y de pasión por la vida y dispuesta a enamorarme una vez más.

Durante estos 4 años, entre la primera y la segunda parte he seguido investigando, experimentando y viviendo; por lo que puedo confirmar en estos momentos que cada ser humano determina su realidad, construye su presente. Además, en este tiempo, me certifiqué como coach (aprovecho para hacerme un comercial), y de esa forma cristalicé mi vocación aparentemente frustrada, de ser psicóloga y aunque por supuesto, el coaching no es una terapia, sirve para apoyar a las personas para que descubran su verdadero potencial y conviertan sus sueños en una realidad tangible, encuentren sus propias respuestas y   aprecien su valor real,  así que estoy a tu disposición.

Muchas cosas quiero hoy compartir contigo, y bueno, lo haré.  a partir de hoy, elijo comenzar una serie de artículos encaminados a compartir, agradecer y aprender. compartir mi experiencia de más de medio siglo (que no es cualquier cosa!), compartir mi corazón, lo que soy; agradecer, a Dios, al universo, a la vida, todo lo que vivo (soy realmente afortunada y me declaro bendecida siempre); aprender, porque pienso y siento que esa es realmente la finalidad de estar aquí y AHORA y que no importa lo que haya sido ayer, precisamente hoy, aquí y ahora, en el maravilloso presente, está el momento de vivir y ser, de elegir, de renacer.  lo que quiero decirte es que, si va a ser, depende de ti, tú decides, tu creas, tu construyes…

Bueno amiga (amigo) querida (querido), gracias por permitirme entrar en tu vida, gracias por esta posibilidad que se abre en este mágico momento, en este mágico espacio, de comunicarnos, compartir, agradecer y aprender juntas y juntos, jajaja.

Tercera parte (69 años)

 Wow… Han pasado ya 15 años de haber escrito la primera parte de este artículo.

¡Me impresiona!

Puedo decir, que en estos 15 años (11 desde la segunda parte), he seguido disfrutando de estar conmigo, he aprendido realmente a estar conmigo y sigo estando en perfecto estado de salud, física y emocional… ¡Claro! Con esto no pretendo decir que siempre estoy en bienestar y que ya me encuentro en un nivel superior… ¡por supuesto que no! Estoy en donde estoy en mi propio proceso y comprometida a insistir, insistir, insistir, cuantas veces sea necesario, para regresar al lugar en el que quiero estar y resolver lo que sea que sea.

En fin, este artículo habla de la famosa menopausia y sus repercusiones en mi vida. Yo puedo decir que, para mí, no ha habido repercusión alguna y que sigo teniendo energía, fortaleza y salud, disfruto de mi edad, abrazo los cambios físicos que se presentan y, finalmente, sigo pensando que la edad, es un numerito en la credencial de elector y en el acta de nacimiento: lo importante es cómo me siento yo conmigo, cómo te sientes tú contigo. (Ahora resulta jajajaja que soy estudiante de Psicología y me parece maravilloso).

¿Quieres saber más? Escríbeme, aquí estoy, soy tu amiga y para mi es ya una inmensa alegría, compartir contigo lo que pienso, siento y soy. Gracias por leerme. Te abrazo con mi corazón, que es el tuyo, mujer divina, hombre divino (si eres tú el que lee). ¡Gracias!

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ACEPTACIÓN Y RENDICIÓN – Eckhart Tolle

¿PUEDES SENTIR LO DOLOROSO QUE ES OPONERSE INTERNAMENTE A LO QUE ES?

Cuando reconoces este hecho, también te das cuenta de que ahora eres libre de renunciar a este conflicto fútil, al estado interno de guerra.

Si verbalizaras tu realidad del momento, ¿cuántas veces al día tendrías que decirte: «No quiero estar donde estoy»?

¿Cómo te sientes cuando no quieres estar donde estás: en el embotellamiento, en tu puesto de trabajo, en la sala de espera del aeropuerto con la gente que te acompaña?

Sin duda es cierto que lo mejor que se puede hacer en ciertos lugares es salir de ellos, y a veces eso es lo más apropiado. No obstante, en muchos casos, no tienes la opción de irte. En esas situaciones, el «no quiero estar aquí», además de inútil, es disfuncional. Te hace infeliz y hace infelices a los demás.

Ha sido dicho: dondequiera que llegues, allí estás. En otras palabras: estás aquí. Siempre. ¿Es tan duro de aceptar?

¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa relación reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones? ¿O se trata únicamente de un hábito mental profundamente arraigado que puedes romper? Sin hacer nada en particular; simplemente, dejando que este momento sea como es.

«ESTÁS AQUÍ. SIEMPRE. ¿ES TAN DURO DE ACEPTAR?»

El «no» habitual y reactivo fortalece el ego. El «sí» lo debilita. Tu identidad en la forma, el ego, no puede sobrevivir a la rendición.

«Tengo muchas cosas que hacer.» Sí, pero ¿cuál es la calidad de tu hacer? Conducir yendo al trabajo, hablar con los clientes, trabajar en el ordenador, hacer recados, atender las innumerables cosas que constituyen tu vida… ¿Hasta qué punto eres total en lo que haces? ¿Es tu acción una rendición o una resistencia? Esto es lo que determina el éxito que consigues en la vida, no la cantidad de esfuerzo que pongas. El esfuerzo implica estrés, tensión, necesidad de alcanzar cierto punto en el futuro o de conseguir algún resultado.

¿HASTA QUÉ PUNTO ERES TOTAL EN LO QUE HACES?

¿Puedes llegar a detectar en tu interior la más leve sombra de no querer estar haciendo lo que estás haciendo? Eso es una negación de la vida, y por ello no puedes conseguir un resultado verdaderamente exitoso.

Si has sido capaz de detectar esa negación en ti ¿puedes también dejarlo y ser total en lo que haces?

«Hacer una cosa cada vez»; así es como un maestro Zen definió la esencia del Zen.

Hacer una cosa cada vez significa ser total en lo que haces, prestarle toda tu atención. Eso es acción rendida, acción poderosa.

Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».

Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.

Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser. La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.

El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.

La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias, y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero. Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz. Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta.

PERMITE QUE SE EXPRESE ESTE MOMENTO TAL COMO ES. ESO ES SUFICIENTE.

Y el milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible, cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico.
Cuando aceptas este momento completamente, cuando ya no discutes con lo que es, el pensamiento compulsivo mengua y es remplazado por una quietud alerta. Eres plenamente consciente, y sin embargo la mente no pone ninguna etiqueta a este momento. Este estado de no-resistencia interna te abre a la conciencia incondicionada, que es infinitamente mayor que la mente humana.

Entonces esta vasta inteligencia puede expresarse a través de ti y ayudarte, tanto desde dentro como desde fuera. Por eso, cuando abandonas la resistencia interna, a menudo descubres que las circunstancias cambian para mejor.

¿Estoy diciendo: «Disfruta este momento. Sé feliz»? No.

Permite que se exprese este momento tal como es. Eso es suficiente.

Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él.

Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es.

Tal vez tu mente esté creando una historia que diga: «A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.»

¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor?

LA RENDICIÓN LLEGA CUANDO DEJAS DE PREGUNTAR; «¿POR QUÉ ME ESTÁ PASANDO ESTO A MÍ?»

Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia.

A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron «la paz que supera toda comprensión».

La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo.
Hay situaciones en las que todas las respuestas y explicaciones fracasan. La vida deja de tener sentido. O alguien que está pasando un apuro viene a pedirte ayuda, y tú no sabes qué decir ni qué hacer.

Cuando aceptas plenamente que no sabes, renuncias a esforzarte por encontrar respuestas con la mente pensante y limitada, y es entonces cuando una inteligencia mayor puede operar a través de ti. En ese instante, hasta el pensamiento puede beneficiarse, porque la inteligencia mayor puede fluir a él e inspirarlo.
A veces, rendición significa renunciar a tratar de comprender y sentirse cómodo en el desconocimiento.

¿Conoces a ese tipo de persona cuya principal función en la vida parece ser la de ser desgraciada y hacer desgraciados a los demás, la de extender la in-felicidad? Perdónales, porque ellos también forman parte del despertar de la humanidad. Representan una intensificación de la pesadilla de la conciencia egótica, del estado de no-rendición. En su función no hay nada personal. Ellos no son eso.

Uno podría decir que rendirse es la transición interna de la resistencia a la aceptación, del «no» al «sí».

«LA ACEPTACIÓN DE LO INACEPTABLE ES LA MAYOR FUENTE DE GRACIA EN ESTE MUNDO.»

Cuando te rindes, tu sentido del yo pasa de estar identificado con una reacción o juicio mental a ser el espacio que rodea a la reacción o al juicio. Es pasar de identificarte con la forma -el pensamiento o emoción- a ser y reconocerte como aquello que no tiene forma, la conciencia espaciosa.

Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que te estás resistiendo.

Deja la Vida en paz. Déjala ser.

ECKHART TOLLE

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De las creencias y el crecimiento interior. Por Reyna Amaya

¿Soy/eres consciente de todas mis/tus creencias? Por supuesto que no.
¿De dónde surgen? De la familia, de la escuela, la sociedad, el país en el que una persona nace.
¿Se eligen? Desde mi punto de vista, se aceptan… después, ya pueden ser elegidas, a partir de la consciencia una vez más, de darme cuenta de si me funcionan o no y decidir cambiarlas.
¿Por qué son tan importantes las creencias? Porque determinan la manera en la que pienso, siento, digo, hago, me relaciono, vivo, lo que tengo o no tengo, lo que acepto o no acepto, mis resultados (obviamente) y me puedo seguir y no termino; mis valores, mis principios, mis preferencias, determinan si vivo mi experiencia de vida, desde la obligación o desde la responsabilidad.
Llegamos a ese punto… ¿soy responsable de lo que creo? Sí!!! De lo que hago con lo que creo.
Como lo escribí esta mañana, quizás no siempre soy responsable de lo que siento (aunque yo diría que sí), de lo que SIEMPRE soy responsable, es de lo que hago con lo que siento.
¿Cambiar creencias es fácil o difícil? Depende de lo que tú creas, de lo que yo crea y depende de la creencia… todo son creencias, no podría yo asegurar que tengo la razón, tengo mi razón, mi razón para creer lo que creo, por ahora. y eso me permite estar abierta a modificar mis creencias, y no se trata de que sean sólidas o no, se trata de que sean sostenibles para mí, partiendo de que lo que busco y encuentro en mi experiencia de vida, es el bienestar.

Si yo pienso que mis creencias me tienen… es una creencia. Parecería entonces, que las creencias son entes, que se instalan por su cuenta y que es imposible desalojarlos. Si yo me abro a la posibilidad de que sí puedo cambiarlas, encuentro el camino, mi camino, mi sistema. Dos creencias opuestas no pueden ocupar un mismo espacio. Puedo creer, se me ocurre ahora, que el cielo es azul o que el cielo es rojo. puedo creer y saber, que en ocasiones el cielo se ve azul o se ve gris o rojo, dependiendo de factores diversos.
Una creencia puede definirse (en esta creencia de que todo “debe” ser definido para poderlo entender – en ocasiones así es, en otras no -) de muchas maneras: una creencia es, como dijo mi querido amigo Víctor, un supuesto que se da, por cierto, una idea que se hizo tan sólida a través de otras ideas, que se convirtió en una creencia, una regla, un paradigma, un decreto.
De acuerdo a la filosofía, una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa; cuando es objetiva, el contenido de la creencia presenta una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación.
¿Qué son las creencias? La creencia ha sido considerada como la forma más simple de contenido mental representativo en la formación del pensamiento. creer en.… que, a su vez tiene dos formas diferentes: creer en una persona, en el sentido de “confianza” o “seguridad en ella”: me fío de… Creo en su habilidad para hacer tal cosa.

Definición ABC
Una creencia es aquello en lo que creemos fielmente, o también puede ser la opinión que alguien dispone en relación a algo o alguien. Estos son los dos usos que le atribuimos a este concepto en nuestra lengua.
Lo que creemos acerca de las cosas, normalmente nos surge de la experiencia adquirida en la vida, y hace que creamos que tal cosa se produce por esto o por aquello, o que es el resultado de tal accionar. También, lo que elegimos creer sobre algo o alguien, puede estar determinado por la influencia que hayamos recibido, de un modelo cercano. Es, decir, si nuestra madre nos dice todo el tiempo cuando somos chicos, que la pelea nunca conduce a nada y que, por el contrario, debemos inclinarnos por el diálogo para resolver las cosas, entonces, tenderemos a creer, que los problemas solamente se resuelven a través de la charla, convirtiéndose en una férrea creencia; así muchas veces surgen las creencias, que se vuelven indestructibles a lo largo de la vida.

¿Qué es un sistema de creencias?
El sistema de creencias, es lo que opinamos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo y la vida. Todo ese conjunto de creencias, constituye nuestro paradigma personal.
El paradigma nos sirve de lente para interpretar la realidad. crea un filtro y en base a éste tomamos decisiones, nos conducimos por el mundo y nos influye en cómo nos sentimos y pensamos en todos los momentos del día. Son los valores sobre las cuales hemos decidido inconsciente o conscientemente, vivir nuestra vida.

Más: El conjunto de creencias, conforme al cual rijo mi vida. Conjunto de creencias que he ido estructurando a lo largo de mi experiencia de vida y que, de acuerdo a mi punto de vista, puedo modificar en cualquier momento, si es que me doy cuenta de que, en realidad, no me funciona.

El Crecimiento interior lo relaciono con esta posibilidad de abrir mi consciencia; esto es, darme cuenta, de una manera más amplia quizás; ampliar mi criterio, aprender a cuestionarme a mí misma si lo que creo, si eso en lo que creo, es funcional o disfuncional para mí.
Tomar las riendas de mi vida… decidir, elegir, atreverme, acertar, equivocarme, porque ninguna decisión está garantizada, seguir con lo que sigue, esto es, sin regresar al pasado pretendiendo cambiarlo, sintiendo culpa o nostalgia, contaminando el presente con eso que ya no está aquí, ni tampoco sentir angustia por el futuro y pensar en lo irremediable.

Quizás muy sencillo decirlo y no tanto llevarlo a cabo… es un trabajo de vida. Es un trabajo permanente, mientras mi cuerpo no llegue a su fecha de caducidad. No podría yo decir nunca, que he alcanzado el máximo nivel de crecimiento interior…

No hay niveles de consciencia, eso implicaría que hay avanzados y atrasados y yo elijo y prefiero creer, que cada uno y cada una va donde va y es perfecto. No hay prisa… considero que hago el mismo trabajo que hacen los demás; también a veces tengo miedo, a veces me preocupo, a veces pienso que no hay solución y luego me doy cuenta de que si, por supuesto que hay solución. Avanzo aquí y ahora, me detengo aquí y ahora, no retrocedo, no existe atrás. Sé que ya no puedo salir de esta mafia de la consciencia, que ya no puedo decir: ¡oh, no me di cuenta, no supe lo que hacía! Además, me parece demasiado cansado hacer eso… arrepentirme, culparme y luego culpar a otro o a las circunstancias o a la vida de lo que “me pasó”. Prefiero asumir la responsabilidad.

Así que, otra vez, podría decir que crecimiento interior, para resumirlo, es tomar, o asumir, mejor dicho, la responsabilidad absoluta de mí, de mis creencias, pensamientos, emociones, de lo que digo, de lo que hago con lo que siento, de mis resultados. Encontrar apoyo cuando lo requiero, resolver, dirigirme a mi bienestar ecológico una y otra vez, desde mi única certeza, la certeza de Dios en mí.
Tema delicado que toco y suelto, las creencias religiosas. Mis padres fueron, en un principio, católicos (mamá se volvió cristiana después). De pequeña, para mí fue toda una ilusión hacer la primera comunión con mi hermosísimo vestido blanco (por ahí tengo la foto), después, mi familia no fue muy dada a ir a misa todos los domingos, no había tiempo, fue una etapa un tanto ajetreada, conflictos entre mis padres, salir de México, ir a NY luego a Cuba, a la Habana, a Camagüey, regresar. Creer en Dios, supongo que desde lo aprendido, hasta que empezaron los cuestionamientos acerca de esas creencias.

Alejarme de ese dogma y luego pretender refugiarme en él, para después descubrir que no requería ir a buscar a Dios a ningún lado; declarar que esa, ahora mi única certeza, no estaba aprisionada en ninguna religión. Decir orgullosamente, creo en Dios, marca libre, Dios de amor, libre de juicio y por lo tanto de condena, que sigue viendo a su Hijo, más allá de los comportamientos humanos, tal como él lo creo, a su imagen y semejanza, amor, luz, perfección. Es una elección, es una preferencia que desafía lo aprendido, desafía lo que a veces se piensa que es heredado.

Yo puedo hablar de lo que he experimentado, no puedo hablar de lo que otros han vivido, al menos, no con autoridad. no juzgo, aprendo a no juzgarme.

Insisto, este trabajo continuo, este buscar – encontrar – responsabilidad – compromiso – respeto – congruencia – humildad – es lo que yo llamo crecimiento interior.

Somos seres espirituales, viviendo una experiencia física, y sólo, de acuerdo a mi punto de vista, una vez más, puedo llegar a ese equilibrio interior, cuando sé, que soy un ser unificado, más allá de los conflictos humanos en los que me meto y de los que me saco, en este continuo… crecimiento interior.

10 claves para el crecimiento interior

1. Reconoce tus fortalezas, reconoce todas las herramientas que ya tienes para salir delante de cualquier situación.
2. Acepta el cambio como generador de crecimiento.
3. Gestiona tus emociones. Permítete sentir lo que sientas, asume la responsabilidad y elige qué hacer con eso que sientes.
4. Cesa en la búsqueda de aprobación. Empieza por aprobarte tú a ti.
5. Aprende a tomar decisiones desde la certeza. Ninguna decisión está garantizada, sin embargo, tomarla y ver el resultado, te permite seguir con lo que sigue.
6. Resuelve situaciones, desde la certeza de que tienes los recursos para hacerlo, por Derecho Divino.
7. Aprende de los “errores” y experiencias, libre de arrepentimiento y/o culpas.
8. Deja de auto compadecerte. En “el rincón de las víctimas”, como domicilio permanente, no hay nada para ti.
9. Cuestiónate internamente. ¿Qué quieres, qué quieres y qué más quieres?
10. Hazte preguntas y encuentra las respuestas que ya están en tu interior.

 

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¿Quien Soy? Sean Covey Los 7 Hábitos de los Adolescentes Altamente Efectivos.

Soy tu compañero constante.                                                                                                                                                                                                                                                            Soy tu más grande ayuda, o tu más pesada carga.                                                                                                                                                                                                                        Te impulsaré hacia las alturas, o te arrastraré al fracaso. Estoy completamente bajo tu mando.
De todas formas, la mitad de las cosas que hago puedes dejarlas a mi cargo y podré cumplirlas rápida y correctamente.
Es fácil lidiar conmigo: sólo es necesario que seas firme.                                                                                                                                                                                                        Muéstrame exactamente cómo quieres que haga las cosas, y tras unas cuantas lecciones las desarrollaré automáticamente.                                                                                  Soy el sirviente de todos los grandes personajes y, ¡ay!, también de todos los perdedores.
A quienes son grandes, los hice yo así.
A los otros, los conduje al fracaso.
No soy una máquina, aunque funciono con la precisión de un mecanismo y además con la inteligencia de un humano.                                                                                      Puedes hacerme funcionar para obtener ganancias o para quedar en la ruina; para mí, no hay diferencia.
Tómame, entréname, sé firme conmigo, y pondré el mundo a tus pies. Sé indulgente conmigo, y te destruiré.
¿Quién soy?


YO SOY EL HÁBITO

 

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Problemas que pueden atravesar los adolescentes por Edith Beatriz Burgos

“CAMBIA…TODO CAMBIA…”

Adolescencia, momento de la vida donde se pueden sentir tormentos y fuertes emociones, así como frecuentes enfrentamientos entre las generaciones jóvenes y la de los adultos.

Los cambios físicos  aparecen, a partir de los diez u once años en las mujeres y un poco después en los varones. Debido a la velocidad de la transformación del cuerpo, muchos adolescentes están preocupados por su apariencia y necesitan ser tranquilizados. Todo este crecimiento, utiliza gran cantidad de energía, lo cuál podría tener que ver con la necesidad que tienen de dormir más. El levantarse tarde de los adolescentes irrita a los padres pero no es producto de la pereza de sus hijos, sino de causas hormonales y físicas.

Es importante tener en cuenta,  que cada sujeto se desarrolla a un ritmo diferente. Además del rápido desarrollo físico, se producen grandes cambios emocionales que aunque son positivos, a veces pueden ser confusos e incómodos para los adultos y para el propio sujeto.

Para construir una nueva forma de ser en el mundo… los adolescentes deben salir de sus casas. El grupo de amigos es lo más importante en este momento de la vida, y es el lugar donde ellos van a construir su nueva subjetividad. Los padres se hacen menos imprescindibles. Los jóvenes pasan mucho tiempo hablando por teléfono, al frente de la computadora, escuchando música o fuera de casa, lo que irrita a los padres y produce conflictos.

Los conflictos y discusiones, aunque sean frecuentes, no tienen que ver con la personalidad de los padres ni con el que ellos. No es que no nos aprecien o no nos quieran más, sino que está relacionado con la necesidad de los adolescentes de independizarse y construir su propio proyecto de vida. A la vez que se esfuerzan por ser más independientes, intentan nuevos caminos; pero si se enfrentan con dificultades, suelen enfurecerse, estar mal humorados y perder la confianza en sí mismo; lo que los lleva a refugiarse en sus familias.

Los problemas más frecuentes que pueden atravesar los adolescentes son:

Problemas emocionales:

Qué adolescente no se ha sentido tan triste,  que ha llorado y deseado alejarse de todo y de todos; pensando que lo vida no merece la pena vivirla. Estos sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede esconderse bajo excesos alimenticios, problemas para dormir y preocupaciones excesivas sobre su apariencia física. También pueden expresarse estos trastornos en forma de miedos o ataques de pánico.

Problemas de conducta:

Por un lado, los adolescentes desean que sus padres sean claros y les suministren límites precisos pero cuándo esto se realiza, ellos sienten que le quitan la libertad y no le permiten tomar sus propias decisiones. Se producen desacuerdos y muchas veces los padres pierden el control no sabiendo que les está pasando a sus hijos, ni donde están. Por lo tanto, es importante que los padres pregunten y conozcan donde están sus hijos, con quién están y adonde van. Y los hijos informen a sus mayores.

Problemas escolares:

Muchas veces los adolescentes rechazan ir al colegio expresando así una dificultad en separarse de sus padres. Esto se puede expresar en forma de “dolores de cabeza” o “estómago”.

Otro de los problemas,  puede ser la dificultad de integración al grupo de pares o conflictos con algún alumno, puede estar siendo acosado por algún compañero. Todas estas situaciones pueden hacer que ir a la escuela,  se convierta en una experiencia solitaria y amenazadora.

Otros problemas pueden estar asociados a estados depresivos, ansiosos y a la falta de confianza en sí mismos para encarar los desafíos del aprendizaje escolar y el de hacerse de amigos.

Estos problemas emocionales afectan al rendimiento escolar, pues es difícil poder concentrarse en la tarea cuando se está preocupado por uno mismo, los problemas familiares o de amistades.

Problemas sexuales:

A veces los adolescentes son tímidos y están preocupados por su físico y esto lleva a que no hagan preguntas acerca del sexo a sus mayores. En otras oportunidades pueden recibir información errónea de sus amigos y compañeros. En otras ocasiones, puede ocurrir que sus experiencias sexuales las realicen en situaciones de riesgo de embarazos no deseados o de posibles contagios de enfermedades de transmisión sexual. El frecuentar situaciones de riesgo puede indicar problemas emocionales o reflejar una necesidad de vivir al límite.

Para prevenir dichos problemas sexuales es importante que los padres, docentes, médicos de cabecera o centros de orientación familiar, ofrezcan a nuestros jóvenes la adecuada información y orientación sexual.

Problemas de alimentación:

Pueden sufrir de anorexia o bulimia nerviosa. Con respecto a la primera enfermedad, el sujeto se niega a comer y se ve con sobrepeso aunque realmente esté muy delgado. Con respecto a la bulimia, pueden tener sobrepeso o no pero ellos canalizan sus problemas a través de la ingesta inadecuada de alimentos, esto los deprime y hace que deseen superar este estado de ánimo a través de la comida produciéndose un círculo vicioso difícil de controlar si no se los pone en tratamiento.

Problemas con el uso de alcohol, drogas y pegamento:

El alcohol es la droga que mayor frecuencia causa problemas en los adolescentes. Los padres deben estar atentos a cualquier cambio repentino y grave de conducta de sus hijos.

La mayoría de las dificultades en la adolescencia no son ni graves ni duraderas, pero el adolescente tiene que pasar por alguna de ellas para constituirse en un ser libre e independiente con un proyecto de vida.

Los padres todavía cumplen un papel importante brindando una base segura a sus hijos. Para ello tienen que ponerse de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. No hay que realizar alianzas con el hijo, contra el otro progenitor.

Los padres son los que mantienen a sus hijos, por eso ellos tienen que decidir cuáles son las reglas del juego aunque a veces puedan ser negociadas y acordadas entre padres e hijos. Dichas reglas deben ser razonables y serán menos restrictivas cuándo el adolescente se haga más responsable.

Se debe mantener un diálogo fluido y permanente con los hijos así ellos podrán acudir a nuestro encuentro cuándo lo necesiten. Para ello es preciso que se sientan escuchados, no criticados y no avasallados.

Diálogo y escucha, dos principios fundamentales para afrontar todos los cambios que se suceden en este maravilloso momento de la vida de nuestros hijos.

 

Revista Digital

Esencia Y Presencia De La Mujer

Reyna Amaya

Si tuviera que precisar dos de los aspectos fundamentales, que conforman la esencia de la mujer, diría que son la fragilidad y la fortaleza; que quizás podrían parecer opuestos y en realidad no lo son, simplemente muestran, el equilibrio perfecto de la naturaleza manifestado en la mujer.

Fragilidad, porque su singular sensibilidad la hace vivir intensamente sus emociones, ser delicada en sus sentimientos, llena siempre de amor: como hija, como hermana, como madre, como esposa, como amante, como amiga, como profesional o profesionista; dispuesta siempre a entregarse sin reservas.

Fortaleza, que le da a la mujer esa capacidad de salir adelante, cualesquiera que sean las circunstancias en su vida y por difíciles que parezcan, la fortaleza en la mujer es lo que hace que ella sea como el bambú “que se dobla pero no se quiebra”.

Y bueno, quizás parezca que somos el sexo débil, porque somos muy vulnerables, y la fuerza física no es una de nuestras cualidades, sin embargo, nuestra cualidad principal es la fortaleza, que va más allá todavía.

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Simplemente estas dos cualidades y calidades de la esencia femenina la hacen digna de admiración, que ella gana o pierde en cada caso; y nadie, ni ella misma, tiene el derecho de faltarle al respeto, a menos que ella lo permita o se lo permita a sí misma; ese es su poder y así como tiene el derecho de ser respetada y de respetarse, por encima de todas las cosas, tiene, como responsabilidad principal, la de buscar su armonía interna que la conducirá irremediablemente a la felicidad real, la que va más allá de un universo material y físico, para que, de esa manera, comparta su felicidad con quienes la rodean. Todo esto podría parecer egoísta, sin embargo, el trabajo, (estoy convencida), empieza en casa y la casa eres tú, tú eres el templo y ese templo conviene que esté lleno de respeto y de amor, para que puedas dar respeto y amor (recuerda que nadie puede dar lo que no tiene).

610-660x552Si empezamos ahora, a hablar de la presencia de la mujer, es fundamental contemplar también, dos aspectos: su presencia como su “estar presente” como parte muy importante dentro de su vida personal, su familia y la sociedad, y su presencia física. Aquí empezamos o más bien seguimos, hablando del respeto a si misma que se manifiesta inclusive, tanto en los cuidados que da a su cuerpo por dentro y por fuera, como en el esmero que pone en su arreglo personal, que en ocasiones es una manifestación de su ser interior, de esa parte que es lo que verdaderamente ella es.

Quiero dejar muy claro con esto que, por supuesto, una mujer no es su cuerpo; su cuerpo es solamente el estuche que contiene esa esencia de la que continuamos hablando, por medio del cual ella se manifiesta en forma física y se comunica, tanto con ella misma, como el resto del universo (de su universo).

Por eso, el cuerpo tiene su propio lenguaje y nos avisa sin palabras de todo aquello que está pasando en nuestro interior; razón por la cual, la autoestima y la autoimagen están tan estrechamente ligadas. Las mujeres somos vanidosas por naturaleza (en un grado saludable, claro) y cuando una mujer pierde ese deseo natural de verse bonita y descuida su exterior, es porque su propia autoimagen se encuentra muy devaluada, y no por alguien más, sino por si misma. Quiere decir que se está faltando al respeto y entonces, su autoestima es muy baja, no se considera merecedora y se convierte en un círculo vicioso: se descuida porque su autoimagen es negativa y su autoestima muy baja y su autoimagen es negativa y su autoestima es muy baja porque se olvida de si misma y de su apariencia. No quiero decir con esto que el arreglarse resuelve todo en la vida, es simplemente un camino fácil, para empezar a respetarnos de afuera hacia adentro y recuperar el tan mencionado respeto a si misma, que parece ser el punto de partida para conocer y reconocer cuales son sus verdaderos requerimientos básicos y buscar, desde la autodependencia, como satisfacerlos.

Lo principal, es buscar el equilibrio entre la parte física, mental y espiritual; “poner los pies en la tierra para poder tener los ojos en el cielo”; y tener los pies bien puestos en la tierra significa cuidar tu salud física y mental, y eso permite “tener los ojos en el cielo” y lograr el equilibrio en esa parte espiritual (de acuerdo con lo que para ti sea lo espiritual). Poner atención en tu apariencia, para darle una morada digna a lo que realmente eres: a tu alma o espíritu, como le quieras llamar de acuerdo a tus creencias personales, a tus sentimientos, a tus emociones, tus pensamientos, tus valores, tus principios fundamentales. Recuerda que esa manifestación externa de lo que tú eres, es lo primero que ven los demás y que finalmente es lo más fácil de modificar, si existe el fondo, la forma es lo de menos, cuando no hay fondo, la forma se convierte en algo sin valor real y pasajero.

En este universo sorprendente, cada día, al abrir los ojos, te encuentras con un regalo maravilloso: 24 horas nuevecitas, recién creadas para que tú hagas con ellas lo que tú quieras, por lo que cada día trae consigo una nueva oportunidad, plena y radiante de manifestar tu esencia y presencia; así que… ¿valdrá la alegría aprovechar este regalo extraordinario? La decisión es solamente tuya. Como siempre, tú eliges.

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